11 enero 2007

Salir sin pagar

¿Quién iba a decir que los extrañarían tanto? ¿Quién iba a decir que después de su muerte alguien hubiera deseado que se quedaran un ratito más? Augusto Pinochet y Sadam Husein partieron de este mundo casi sin avisar.
A uno lo ahogaron los años, al otro una soga de nudo corredizo. Uno fue sentenciado a muerte semanas atrás, al otro se la tenían jurada desde hace años pero nadie lo despachaba al más allá.
Tras décadas de llevar sufrimiento a sus países, a su propia gente, ambos dictadores salieron demasiado pronto. Como anticipándose de que a alguien se le ocurriera cumplir con ellos aquella ley de ojo por ojo…
Al repasar sus vidas, sus actos, su ideología, es difícil para muchos no pensar que se merecían algo más: torturas tan crueles como las que alguna vez aplicaron, atentados tan inhumanos como lo que alguna vez ejecutaron.
“Se merecían un juicio largo, una condena”… pero no duraron mucho sobre el banquillo. Ahora tendrán su juicio, con el juez que todo lo ve


1 comentario:

Danilo Mora dijo...

Medio Chile cree que Pinochet era un buen o excelente gobernante.
Medio Irak cree que Hussein es ahora un mártir.
Lo que yo medio creo es que se fueron sin pagar lo que nos debían a toda LA HUMANIDAD.