23 mayo 2009

Él culminó su misión, ¿nosotros ya empezamos la nuestra?




Es posible que muchas veces hayamos experimentado la sensación de pérdida o abandono y con ello: el miedo, la nostalgia, la impotencia, la incertidumbre, el fracaso.
Se vive posiblemente tras la muerte del cónyugue o uno de nuestros padres, cuando se va un hijo de casa, porque se casa, por el estudio o por el trabajo, o simplemente porque alguien muy querido viaja lejos. Cuando se termina una relación de pareja.
Esta es la sensación que viven
los discípulos de Cristo, cuando después de haberle conocido y seguido, después de aceptar la propuesta de dejarlo todo por él ,ahora "los abandona" y sube al cielo.
¿Es que acaso Cristo se va, dejándonos embarcados y se desentiende de nosotros? estoy casi seguro que muchas veces ante la frustración y el dasánimo hemos sentido eso.
Veamos un poco lo que la liturgia de la Palabra de esta solemnidad l
itúrgica de la Ascención del Señor nos regala.
>Hech 1,1-11.
>Sal 46, 2-9.
>Ef 1,17-23.
>Marcos 16,15-20.
El mandato de Jesús fue claro y expreso: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación". Jesús quiere que la Buena Nueva de su Reino llegue a todos los hombres, pero para ello ocupa la colaboración de aquellos que pasaron de ser discípulos a apóstoles o sea enviados, misioneros. Y esa tarea no es solo para sus primeros seguidores, sino para los cristianos de todos los tiempos.
El fruto, la prueba de que la semilla ha caído en buena tierra es que se creerá, vendrá el bautismo y por ende la salvación. La tarea del misionero es llevar el anuncio, la respuesta será la liberta
d del que la ha recibido.Todos los signos prodigiosos que menciona el evangelista, no son más que la comprobación de que es el mismo poder de Dios que actúa en ellos y manifiesta así su amor y su grandeza. Por eso los hombres seremos siempre solo instrumentos de gracia y receptores de su amor.
Jesús manifiesta el amor del Padre y verifica con signos portentosos su divinidad, así se da a conocer a sus discípulos y luego les da las instrucciones precisas para que sigan su tarea. El ha cumplido la misión, se hizo hombre, nos enseñó el Reino, da su vida por nosotros venciendo la muerte en la resurrección y ahora vuelve a la Gloria del Padre, a su derecha donde corresponde. No se va simplemente o desentiende como diciendo jueguénsela ustedes. Nos prepara, nos envía y nos garantiza el auxilio, la asistencia espiritual desde el cielo.
Les recomienda no alejarse, mantenerse unidos hasta que se cumpla la promesa, porque el don del Espíritu no es un regalo particular o privilegiado de algunos, sino que se recibe, se manifiesta y se comparte solo en la comunión de la Iglesia, unidos a la comunidad de Cristo.
El nos bautiza ya no en agua, sino con el Espíritu Santo, es la gran solemnidad del Pentecostés que viviremos el próximo Domingo. Él nos dará la fuerza para ser sus testigos en los confines del mundo.
Era ese deseo, expresado como oración Trinitaria, cuando San Pablo nos dice en esta carta a los Efesios: "Que el Dios de la gloria, Padre de nuestro Señor Jesucristo, os de espíritu de sabiduría y revelación para conocerle."
Esa promesa de
l Padre nos garantizará el poder cumplir la tarea que se nos asigna, pues comprenderemos cual es la esperanza a la que se nos llama, la riqueza de la gloria que se nos dará, y la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros.

Entonces que nos toca hacer, ¿quedarnos mirando al cielo a ver donde estará Jesús, o esperar a ver si vuelve pronto? Pues no dudamos de que volverá, en la parusía como lo declara la fe de la Iglesia y nos pedirá cuentas de lo que nos encargó. Pero mientras debemos esmerarnos en cumplir el encargo que nos ha dejado. Que nuestra vida comunique la vida de Dios a los demás, con todas sus expresiones.
Por eso la Iglesia celebra este domingo la jornada mundial de las comunicaciones sociales y esto debe hacernos reflexionar. Pues no se trata de pensar solo en el televisor, la radio,
el periódico, el cine, el internet, etc. Pues eso son solo instrumentos, simples medios que por si solos no hacen nada, ni bueno ni malo. Se trata de pensar en quienes están detrás de ellos, los que producen, editan, digitan, prestan su voz o su rostro, para comunicar algo. Debemos pensar en lo que se comunica, sus contenidos, las ideologías, intenciones, objetivos que buscan, muchas veces manipulados por intereses muy concretos. Hay que pensar también en los que somos receptores de la comunicación, los que les vemos, oímos, leemos, en fin los disfrutamos. Desde todas esas perspectivas hemos de pedir la sabiduría del Espíritu para que sus responsables los usen de la mejor manera, su mensaje sea constructor de buena humanidad y los usuarios los aprovechemos con responsabilidad individual y colectiva.
Para nadie es un secreto el impresionante poder que ejercen hoy los Medios de Comunicación Social en todos los rincones de la humanidad, tanto en la opinión pública como en la conducta misma, por eso los cristianos hemos de saber usarlos y aprovecharlos de la mejor manera. No dudo de que ya hay mucha gente buena usando muchos medios, no solo para el anuncio de Cristo sino para generar una cultura de la vida, pero no olvidemos que esta es tarea de todos y debemos hacerlo con toda la capacidad comunicativa que Dios nos ha dado. Ojalá que al hablar; en el lengua
je corporal; al expresar nuestros sentimientos y emociones; al mandar un correo electrónico, o un mensaje de texto; podamos siempre transmitir la vida y el amor de Cristo resucitado.
Que María la que permanece unida a los discípulos en la espera del Pentecostés y a quien hoy celebramos en la advocación de María Auxiliadora, nos ayude siempre a ser dóciles al Esp
íritu y buenos comunicadores del amor de Dios para los demás.
Con el cariño de siempre.
P. Daniel Vargas.

















Esta obra, se llama la Ascención, fue pintada en 1528 por Ambrosius Benson. Es un Oleo. Se encuentra en el museo de Catedral de Burgos, un a impresionante catedral de estilo gótico construida en
el siglo XII y que esta semana pude conocer en una gira del curso de Historia del arte cristiano.




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