
Podríamos pensar que alguien muy generoso es quien hace una gran donación, poniendo la valoración en la cantidad de lo entregado. Pues desde la Sagrada Escritura podemos concluir, que no es ese el criterio, sino el desprendimiento o bondad del corazón. Moralmente hablando se pueden proponer algunos criterios de valoración:
>Dar con alegría.
>Por una buena causa.
>Dar lo mejor de si.
-Si seguimos la lógica humana, viciada hoy por el mundo materialista, se podría pensar que dar no es algo agradable, pues significa desprenderme de algo que me pertenece, me ha costado mucho adquirir y lo puedo necesitar para mi o los míos. Más si seguimos la norma evangélica que nos dice que "hay más alegría en dar que en recibir" entenderemos este criterio. Solo quien se deja impregnar por el Espíritu de Cristo puede entender esta lógica, y experimentar esa profunda satisfacción que da haber compartido con alguien, ojalá necesitado, algo de ti. La clave está en dar desde el corazón y no desde el bolsillo, darlo con toda la voluntad, la convicción y el deseo de hacerlo, la sensación de satisfacción interior es incalculable. Por eso cuando se nos obliga, lo hacemos por compromiso o es algo violentamente contrario a nuestro deseo, es imposible hacerlo con alegría. Algo así experimentaba días atrás, cuando descubrí en el saldo de una tarjeta bancaria, que habían sacado una suma de dinero, en compras hechas en una ciudad de España y que obviamente yo no había hecho. Descubrí que había sido víctima de lo que hoy se llama una clonación de tarjeta, pues una persona llamada en lenguaje cibernético un "hacker", no se de que manera pudo accesar a mi número de tarjeta, hace otra exactamente igual y se fue de compras en mi nombre. Posiblemente si me hubiera pedido ese dinero no se lo hubiera querido dar de buena gana, pero bueno a fin de cuentas lo tomó sin consentimiento de nadie pues así está la vida de corrupta y nos fascina el dinero fácil. Esta misma historia la hemos pasado 5 costarricenses en menos de un mes acá en Pamplona.
-La generosidad implica que se haga por una buena causa. Ahora que en Costa Rica está en pleno apogeo la campaña electoral, siempre toma relevancia el tema de las donaciones de campaña y la transparencia y honestidad que estas deben tener. Esto porque es fácil que muchas de esas famosas donaciones muchas veces lleven implícitas otras intenciones y compromisos políticos, muy ligados casi siempre a cuotas de poder e intereses comerciales de personas o empresas. La verdadera generosidad implica no solo el dar y con alegría, sino también el hacerlo por algo que pueda ser realmente útil, provechoso y que favorezca preferiblemente al bien común. No digo que la campaña política de un país no sea importante, o que no se necesite patrocinarla, pero me parece muy inmoral que se compre la conciencia y decisión política de un gobierno o funcionario público a base de regalías; o de igual forma que despilfarren millones de colones en una campaña poco provechosa, pues más que ideas solo se escuchan disputas, ataques y polémicas partidistas; y mucho menos si se gastará en la politiquería barata de compra de votos y promesas de campaña nunca cumplidas. Cuando damos algo por poco que sea y sentimos que fue para algo bueno llámese una teletón, una colecta especial, una ayuda solidaria, brota espontáneamente el gozo en el corazón.
-El tercer criterio de la generosidad es dar lo mejor de sí, el mejor modelo de esto nos lo regala este Domingo 32 del tiempo ordinario la figura de la viuda, tanto en el libro primero de los Reyes (17,10-16), como en el Evangelio de Marcos (12,38-44). La viuda de Sarepta, en una situación precaria de vida, entendida por el contexto social e histórico, donde la viuda no podía trabajar para su sustento ni el de sus hijos, solo podía mendigar la caridad. A ese personaje merecedor de compasión es a quien Elías pide que le de de comer, que desconsiderado y explotador podríamos decir, pues no, la intención de Elías es profética, pues nos da varias enseñanzas:
-Como dice nuestra sabiduría popular, a nadie le falta Dios. Una enseñanza clara de que Dios proveerá nuestras necesidades siempre si damos con generosidad: "ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó."
-Nadie es tan pobre para no dar, ni tan rico para no recibir. Desde su gran necesidad, ya casi conformista: "Voy a hacer una pan para mi y para mi hijo, nos lo comeremos y luego moriremos," esta viuda pagana se atreve a darle lo último que le queda al profeta de Dios, de alguna manera creyendo a su promesa de retribución.
-Esta enseñanza se verá plenificada cuando Jesús mismo nos prometa, que todo lo que se de a uno por ser discípulo suyo no quedará sin recompensa.
De igual manera en el Evangelio Jesús usará como modelo de caridad y generosidad a la viuda pobre que echó tan solo un par de monedas en las ofrendas del templo, descalificando a muchos que daban grandes donaciones con gran alharaca, pues lo hacían precisamente para figurar y desde lo que les sobraba. Mientras que esta pobre mujer ha dado todo lo que le quedaba para vivir. Con este episodio Jesús llama la atención a los escribas y fariseos que vivían una religión de mucha apariencia y figuración, pero su culto espiritual era realmente vacío. Pues lo único que buscaban era puestos de preferencia, lucir sus trajes y que les dieran reverencias. Pero en la vivencia de la justicia social explotaban a los pobres especialmente a las viudas. También hoy en nuestra sociedad, aunque la viuda puede aspirar a mejores garantías sociales de supervivencia, no faltarán muchos que quieran explotar o aprovecharse de su condición o vulnerabilidad emocional o social.
En la paradoja de la enseñanza de Cristo, se pone de modelo de generosidad a la viuda, justamente la que era el prototipo del más necesitado. Lo que nos lleva a pensar que nunca nuestras limitaciones humanas han de ser escusa para dar lo mejor de nosotros a los demás.
Que esta Palabra y la fuerza de la Eucaristía nos ayude para tener un corazón generoso, para dar y darnos a los demás. Pues la necesidad de muchas personas o proyectos sociales no es solo de cosas materiales como el dinero, sino muchas veces requieren de nuestra presencia, compromiso, asistencia solidaria, o simplemente nuestra oración.
Seamos siempre generosos y viviremos alegres, sabiendo que Dios providente nunca nos abandona, pues se entregó a si mismo hasta la última gota en su Hijo Jesucristo. Manos que dan generosamente, nunca estarán vacías.
CON EL CARIÑO DE SIEMPRE.
P. Daniel
>Dar con alegría.
>Por una buena causa.
>Dar lo mejor de si.
-Si seguimos la lógica humana, viciada hoy por el mundo materialista, se podría pensar que dar no es algo agradable, pues significa desprenderme de algo que me pertenece, me ha costado mucho adquirir y lo puedo necesitar para mi o los míos. Más si seguimos la norma evangélica que nos dice que "hay más alegría en dar que en recibir" entenderemos este criterio. Solo quien se deja impregnar por el Espíritu de Cristo puede entender esta lógica, y experimentar esa profunda satisfacción que da haber compartido con alguien, ojalá necesitado, algo de ti. La clave está en dar desde el corazón y no desde el bolsillo, darlo con toda la voluntad, la convicción y el deseo de hacerlo, la sensación de satisfacción interior es incalculable. Por eso cuando se nos obliga, lo hacemos por compromiso o es algo violentamente contrario a nuestro deseo, es imposible hacerlo con alegría. Algo así experimentaba días atrás, cuando descubrí en el saldo de una tarjeta bancaria, que habían sacado una suma de dinero, en compras hechas en una ciudad de España y que obviamente yo no había hecho. Descubrí que había sido víctima de lo que hoy se llama una clonación de tarjeta, pues una persona llamada en lenguaje cibernético un "hacker", no se de que manera pudo accesar a mi número de tarjeta, hace otra exactamente igual y se fue de compras en mi nombre. Posiblemente si me hubiera pedido ese dinero no se lo hubiera querido dar de buena gana, pero bueno a fin de cuentas lo tomó sin consentimiento de nadie pues así está la vida de corrupta y nos fascina el dinero fácil. Esta misma historia la hemos pasado 5 costarricenses en menos de un mes acá en Pamplona.
-La generosidad implica que se haga por una buena causa. Ahora que en Costa Rica está en pleno apogeo la campaña electoral, siempre toma relevancia el tema de las donaciones de campaña y la transparencia y honestidad que estas deben tener. Esto porque es fácil que muchas de esas famosas donaciones muchas veces lleven implícitas otras intenciones y compromisos políticos, muy ligados casi siempre a cuotas de poder e intereses comerciales de personas o empresas. La verdadera generosidad implica no solo el dar y con alegría, sino también el hacerlo por algo que pueda ser realmente útil, provechoso y que favorezca preferiblemente al bien común. No digo que la campaña política de un país no sea importante, o que no se necesite patrocinarla, pero me parece muy inmoral que se compre la conciencia y decisión política de un gobierno o funcionario público a base de regalías; o de igual forma que despilfarren millones de colones en una campaña poco provechosa, pues más que ideas solo se escuchan disputas, ataques y polémicas partidistas; y mucho menos si se gastará en la politiquería barata de compra de votos y promesas de campaña nunca cumplidas. Cuando damos algo por poco que sea y sentimos que fue para algo bueno llámese una teletón, una colecta especial, una ayuda solidaria, brota espontáneamente el gozo en el corazón.
-El tercer criterio de la generosidad es dar lo mejor de sí, el mejor modelo de esto nos lo regala este Domingo 32 del tiempo ordinario la figura de la viuda, tanto en el libro primero de los Reyes (17,10-16), como en el Evangelio de Marcos (12,38-44). La viuda de Sarepta, en una situación precaria de vida, entendida por el contexto social e histórico, donde la viuda no podía trabajar para su sustento ni el de sus hijos, solo podía mendigar la caridad. A ese personaje merecedor de compasión es a quien Elías pide que le de de comer, que desconsiderado y explotador podríamos decir, pues no, la intención de Elías es profética, pues nos da varias enseñanzas:
-Como dice nuestra sabiduría popular, a nadie le falta Dios. Una enseñanza clara de que Dios proveerá nuestras necesidades siempre si damos con generosidad: "ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó."
-Nadie es tan pobre para no dar, ni tan rico para no recibir. Desde su gran necesidad, ya casi conformista: "Voy a hacer una pan para mi y para mi hijo, nos lo comeremos y luego moriremos," esta viuda pagana se atreve a darle lo último que le queda al profeta de Dios, de alguna manera creyendo a su promesa de retribución.
-Esta enseñanza se verá plenificada cuando Jesús mismo nos prometa, que todo lo que se de a uno por ser discípulo suyo no quedará sin recompensa.
De igual manera en el Evangelio Jesús usará como modelo de caridad y generosidad a la viuda pobre que echó tan solo un par de monedas en las ofrendas del templo, descalificando a muchos que daban grandes donaciones con gran alharaca, pues lo hacían precisamente para figurar y desde lo que les sobraba. Mientras que esta pobre mujer ha dado todo lo que le quedaba para vivir. Con este episodio Jesús llama la atención a los escribas y fariseos que vivían una religión de mucha apariencia y figuración, pero su culto espiritual era realmente vacío. Pues lo único que buscaban era puestos de preferencia, lucir sus trajes y que les dieran reverencias. Pero en la vivencia de la justicia social explotaban a los pobres especialmente a las viudas. También hoy en nuestra sociedad, aunque la viuda puede aspirar a mejores garantías sociales de supervivencia, no faltarán muchos que quieran explotar o aprovecharse de su condición o vulnerabilidad emocional o social.
En la paradoja de la enseñanza de Cristo, se pone de modelo de generosidad a la viuda, justamente la que era el prototipo del más necesitado. Lo que nos lleva a pensar que nunca nuestras limitaciones humanas han de ser escusa para dar lo mejor de nosotros a los demás.
Que esta Palabra y la fuerza de la Eucaristía nos ayude para tener un corazón generoso, para dar y darnos a los demás. Pues la necesidad de muchas personas o proyectos sociales no es solo de cosas materiales como el dinero, sino muchas veces requieren de nuestra presencia, compromiso, asistencia solidaria, o simplemente nuestra oración.
Seamos siempre generosos y viviremos alegres, sabiendo que Dios providente nunca nos abandona, pues se entregó a si mismo hasta la última gota en su Hijo Jesucristo. Manos que dan generosamente, nunca estarán vacías.
CON EL CARIÑO DE SIEMPRE.
P. Daniel
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