21 enero 2010

ESTA BUENA NUEVA ES PARA TI.........



Dios siempre se manifiesta cercano y comunicativo con su pueblo. No solo nos ama infinitamente
sino que constantemente quiere recordarnos esa Buena Noticia: "TE AMO Y QUIERO QUE VIVAS BIEN."

Esta es la experiencia del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento. Así lo presenta el texto de Nehemías (8,2-6.8-10) El sacerdote Esdras anuncia a su pueblo la Ley o Palabra de Dios conocida en el AT. Todo el pueblo se reune para escucharla, la venera, reconoce su verdad y se invita a un banquete con pan y vino, por la alegría y bendición que esta trae a sus vidas. Observemos que es la dinámica esencial que hemos retomados en la celebración Eucarística, escuchamos la Palabra como un solo cuerpo formado por muchos miembros (I Co 12,12-14.17). Palabra que alimenta el espíritu, fortalece el alma y reanima todo nuestro ser para guiar nuestra vida y la de la comunidad. Luego compartimos la mesa eucarística, exactamente con los mismos elementos: pan y vino. Que se transforman para nosotros en comida y bebida de salvación, el cuerpo y la sangre de Cristo. Por eso la Eucaristía ha de ser lugar de encuentro con el Señor, a donde hemos de ir con el corazón y el oído bien dispuesto para escucharle. Es un banquete festivo donde todos somos iguales sin importar ninguna distinción externa, todos amados en él, sedientos de su Palabra para asumir el compromiso o misión, que cada quien tiene.
Es muy rescatable el dato de la participación de Nehemías, en esta asamblea litúrgica, él es la autoridad civil del pueblo y junto a Esdras serán los responsables de una gran reforma para el pueblo de Israel. Un dato que debemos analizar ante la necesidad de elegir a nuestros gobernantes, como es el caso de Costa Rica dentro de quince días. Nehemías busca la sabiduría en la Palabra de Dios para ejercer su responsabilidad social. La voluntad de Dios es que gobierne a su pueblo y debe hacerlo guiado por el Señor, según su ley. Este dato creo que nos da una gran luz para esa gran responsabilidad que tenemos al emitir un sufragio. Hemos de analizar las ideas y propuestas de los candidatos a la presidencia y a las diputaciones. Preguntémonos que inspira los planes de gobierno: La Palabra y la voluntad de Dios? o solo las ideologías políticas partidistas, las ocurrencias personales, las influencias de grupos de poder, la dimensión económica, o el favorecimiento de unos pocos?
Por los planteamientos de algunas ideas que han presentado en la actual campaña como son:
-Ideas tan contrarias a la vida y a la dignidad humana.
-El despilfarro de tantos millones en una propaganda ofensiva y vacía de verdaderas ideas o propuestas constructivas, para el bien de todos especialmente los más desposeídos, y que en el fondo realmente ofende la inteligencia del costarricense.
-Populismos irresponsables que acaban con el orden y la responsabilidad colectiva.
-Conquistas de leyes y beneficios para grupos minoritarios, que terminan imponiendo a los demás sus caprichos, como pago a sus votos y patrocinios.
Por todo esto me da la impresión de que más que la voluntad de Dios, lo que siguen son otras inspiraciones e intenciones personales o partidistas. Recuerdo que en vísperas de navidad, algunos decían a la prensa, que asistirían a misa, bueno quiera el Señor de verdad iluminar a quien resulte electo a esta importante tarea y no usar nada más una cara religiosa para engañar a los costarricenses. Pero sobre todo el Señor les ilumine para emitir su voto de la manera más seria y responsable, ya que no es el abstencionismo la solución, al contrario es dar opción a que unos cuantos y con criterios medios viciados determinen la vida de todos al final. Lastimosamente la distancia no me permitirá emitir este sagrado deber, pero si pido a Dios mucha sabiduría para todos los electores y elegidos.

Jesucristo, al hacerse hombre, nos viene a decir en persona la Buena Noticia de Dios (Lc 1,1-4; 4,14-21) Así lo relata Lucas cuando enseña a Teófilo, su discípulo, y en él a toda la Iglesia, este mensaje de salvación. Mensaje que es transmitido por aquellos que primero fueron testigos y luego comunicadores del mismo. Esto nos da una clave muy importante, debemos de recordar que somos llamados desde el bautismo a ser misioneros de Cristo, anunciadores de su Palabra, pero para ello debemos oírlo, conocerlo primero, solo así seremos verdaderos testigos.
Jesús en la sinagoga de Nazaret, toma el rollo de las Escrituras y leyendo al profeta Isaías, viene a aclarar que él es la plenitud de esa enseñanza antigua, pues él es el ungido por el Espíritu que viene a dar cumplimiento y plenitud a la ley y sobre todo a traer la gracia de Dios a todos los que viven la limitación de la vida en la pobreza, cautividad, ceguera, opresión. Esto es una gran Buena Noticia, no solo para los que estaban en esa sinagoga, sino también para nosotros hoy, pues la novedad del amor de Dios, es eterna y permanente.
Este anuncio nos debe alegrar el corazón y llenarlo de esperanza, pues también nosotros necesitamos esa gracia liberadora del amor de Dios en nuestras vidas, que nos permita ver y oír su voluntad y quitarnos el miedo y la desesperanza para seguir adelante en nuestra historia, tan llena de limitaciones y necesidades.
Y esta Buena Noticia debemos también compartirla con todos los que a nuestro alrededor y más allá necesitan este mensaje. Cuando las imágenes provenientes de Haití y los relatos que oímos, nos conmueven el corazón hemos de recordar que hay mucha gente desesperada por recibir una Buena Nueva, que les dignifique en su miseria y opresión, en su hambre y sed de justicia, en su dolor sin esperanza. Allí nuestras manos generosas y oración ferviente puede ser Buena Noticia para muchos de estos pequeños y amados de Dios.

Termino agradeciendo con todo mi corazón a todas las personas que nos apoyaron espiritualmente, en la pascua que el Señor hizo en mi familia a través de la enfermedad, muerte y vida en eterna sonrisa con el Señor, de mi sobrino Marco Joel. Gracias por todas sus oraciones y palabras de aliento. En cada gesto de esos recibimos la Buena Nueva de Dios, y Él mismo nos ha regalado mucha paz y fortaleza. Dios les bendiga hoy y siempre.

Con el cariño de siempre.
P. Daniel Vargas


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