07 enero 2010

El BAUTISMO DE CRISTO Y NUESTRO BAUTISMO.

Aunque después de tantos días de fiesta y descanso, podríamos pensar que la navidad ya terminó y ahora sólo queda enfrentar la cuesta de enero, la Iglesia nos invita a culminar el tiempo de la Navidad, con esta hermosa fiesta del Baustismo del Señor.

Textos bíblicos de este domingo:
>Is 42,1-4.6-7.
>Sal 28.
>Hch 10,34-38.
>Lc 3,15-16.21-22.

Esta celebración del Bautismo de Jesús, nos podría despertar muchas interrogantes que trataremos de iluminar:

¿Necesitaba Jesús bautizarse para ser Hijo de Dios?
Claro que no lo necesitaba porque ya lo era y él era el primero en saberlo, sin embargo Dios quiso usar este medio para manifestarlo así a los hombres. Como vemos en este relato de Lucas cuando Jesús es bautizado viene sobre él Espíritu Santo en forma de paloma y se escucha la voz del Padre: "Tú eres mi Hijo, el amado el predilecto". Es el cumplimiento de la profecía de Isaías que presentaba al siervo elegido de Dios, el preferido, que viene a hacer la voluntad de Dios y a instaurar su reino de libertad, de justicia y de paz.

Este es uno de los pocos episodios donde el Dios Trinitario de nuestra fe se manifiesta en las tres personas. Pues al bautizarse Jesús, los que están allí y nosotros a través de la Escritura podemos ver al Espíritu en forma de paloma y oír la voz del Padre. No queda duda de quien es Jesús, lo vieron y oyeron, es el Hijo amado del Padre. Entonces el bautismo más que para Jesús es para nosotros, para manifestarnos su condición de Hijo de Dios y asociarnos a nosotros con él.

¿Porqué se hace bautizar por Juan el Bautista?

Ya sabemos quien ha sido Juan Bautista en la historia de la salvación, el profeta, el precursor, el que lo ha señalado y nos enseña, que Jesús "nos bautizará con Espíritu Santo y fuego". Juan realizaba un bautismo de purificación que buscaba la conversión de los pecados, pues Jesús usa esa misma práctica judía, como usará muchas otras para transformarla en un sacramento. Algo que podemos ver, oír, palpar con nuestros sentidos, pero que trascienden, van más allá de su apariencia. El santifica el agua para nosotros, desde que Jesús pasa por el agua, esta cobra un sentido distinto para nosotros, nos transforma e identifica con Cristo. Lava nuestro pecado original y nos invita a caminar en su gracia, en la medida que va creciendo el don de nuestra fe. Y a esto estamos invitados todos sin distinción, así nos lo recuerda el libro de los Hechos de los apóstoles.

¿Porqué usaría Jesús el agua?
El agua es una criatura de Dios, que nos resulta fundamental para la vida, alimentación, limpieza, etc. Nada sobrevive sin ella. Pues así es la vida de Dios en los hombres, algo básico, fundamental, lo más necesario, para la verdadera vida. Desde que Jesús pasa por el agua, ya el agua no es simple agua para nosotros, pues se vuelve vida para nosotros. Por eso hay dos cosas esenciales para reconocer un bautismo como válido en la Iglesia: que se use agua pur
a y la fórmula trinitaria. Es lo que hacemos en cada celebración del bautismo y aun en un caso de emergencia o en la práctica de otra denominación religiosa sin están estos dos elementos el bautismo es reconocido.



¿Deberíamos entonces bautizarnos adultos como Jesús y aun mejor en un río?
El bautismo nos lleva a identificarnos con Cristo el ungido y por eso se nos unge con el crisma de la salvación, pues como Cristo somos ungidos por el Espíritu y el Padre pronuncia nuestro nombre, como hijos amados. Pero no podemos caer en el reduccionismo de pensar que hemos de hacerlo todo exactamente igual a Jesús, eso sería fundamentalismo bíblico e ignorancia del sentido
teológico del bautismo. Si cayéramos en esta cerrada actitud tendríamos que ir a bautizarnos todos al Jordán y hasta los 30 años aproximadamente. Hemos de tener claro que el bautismo de Jesús, no es lo mismo para él que para nosotros. El se bautiza para abrirnos el bautismo a nosotros como medio de filiación divina. Nosotros lo necesitamos, él no. Ya hemos visto que es lo esencial (agua y fórmula trinitaria) lo demás no es esencial y puede variar.

¿Será necesario e importante bautizar a los niños pequeños?
Disfrutar del amor de Dios es el mayor privilegio y beneficio que un ser humano puede tener y a nadie se le debe negar este derecho
.
El bautismo es :
-La puerta de encuentro con Cristo.
-El fundamento de toda la vida cristiana.
-La incorporación al pueblo de Dios, la Iglesia.
Es como una semillita que contiene toda la gracia santificante de Dios y que se ira desarrollando a lo largo de nuestra vida. El niño bautizado con la ayuda de sus padres y la Iglesia llegará a responder conscientemente a la gracia que ha recibido. Por eso el compromiso de seguirles formando en la fe. Esa semilla n
ecesita ser regada, abonada y cuidada para que pueda llegar a dar muchos buenos frutos.
Las objeciones contra el bautismo de los niños proceden de una triple ignorancia:
.De los bienes del bautismo en la persona.
.De la Palabra de Dios.
.Y de la práctica de la Iglesia.

Por lo tanto celebrar esta fiesta del bautismo del Señor, es celebrar también nuestro bautismo, por el cual también somos hijos amados de Dios. Hagamos la prueba cuando nos sintamos tristes, desmotivados, deprimidos, haz oración y siente esa voz del Padre que desde el día de tu bautismo te dice: "N tu eres
mi hijo amado" y repite esta frase con tu nombre muchas veces, porque ese anuncio amoroso de Dios, no fue solo en el bautismo, lo renueva siempre.
Recordemos también que el bautismo nos ha marcado e identificado con Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey y esa triple condición debe realizarse en nuestra vida. Hagamos el propósito de vivir esas virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad, en todos los aspectos de nuestra vida. Y así incorporados a la Iglesia se vaya renovando su acción profética, litúrgica y social, por el reino de Dios.


Con el cariño de siempre.
P. Daniel Vargas.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermano que bonito!!! extraño la nieve, ¡solo la nieve! jajajajajaj
P. Baudel

Unknown dijo...

Baudel!!!!! solo la nieve :( un abrazo que lindo video!