TERCER DOMINGO DE CUARESMA.
Ex. 3,1-8.13-15.
Sal 102
1Co 10,1-6.10-12.
Lc. 13,1-9.

La esclavitud del pecado nos hace la vida difícil como la experiencia de Israel en Egipto, pero la Palabra nos trae una gran noticia, Dios no es sordo, ni ciego. Mira nuestra limitación y angustia; escucha nuestro clamor en la aflicción.
Es posible que muchos tengamos un Faraón que nos domina y explota, pero Dios nos quiere libres. No quiere que seamos esclavos de nada ni de nadie y así poder amarle a él y darnos a los demás . Por eso su constante llamado a la conversión que no es otra cosa mas que avanzar en la libertad interior.

Es posible que muchos tengamos un Faraón que nos domina y explota, pero Dios nos quiere libres. No quiere que seamos esclavos de nada ni de nadie y así poder amarle a él y darnos a los demás . Por eso su constante llamado a la conversión que no es otra cosa mas que avanzar en la libertad interior.

La zarza ardiendo y que no se consume es el signo de la presencia de Dios para Moisés. Está llena de significado:
-La zarza es una planta espinosa que no da frutos. Como el ser humano si deja a Dios fuera de su vida o vive solo de su pecado, pues le termina afeando su existencia y haciéndole daño a los demás.
-El fuego purifica, limpia. Así como Dios limpia nuestras culpas y nos prepara para una tarea o misión.
-El fuego será el signo de la compañía de Dios para su pueblo en la columna de fuego que los guiará por las noches del desierto. No nos extraña por eso que uno de los signos más evidentes de la acción del Espíritu Santo sea el mismo. Dejémonos quemar en su amor.
-La zarza es una planta espinosa que no da frutos. Como el ser humano si deja a Dios fuera de su vida o vive solo de su pecado, pues le termina afeando su existencia y haciéndole daño a los demás.
-El fuego purifica, limpia. Así como Dios limpia nuestras culpas y nos prepara para una tarea o misión.
-El fuego será el signo de la compañía de Dios para su pueblo en la columna de fuego que los guiará por las noches del desierto. No nos extraña por eso que uno de los signos más evidentes de la acción del Espíritu Santo sea el mismo. Dejémonos quemar en su amor.

La promesa del Señor para su pueblo es sacarlo de la esclavitud y llevarlo a una tierra buena. Las promesas de Dios siempre traen una novedad buena para nosotros. Pero como que al ser humano le cuesta creerle a Dios y saber esperar en su cumplimiento. Así como muchos perecen en el desierto y no ven la tierra prometida, así muchas personas se cansan de luchar y de avanzar en su conversión. Creo que la vida misma nos va enseñando que cuando se cierra una puerta Dios abre otras mucho mejores.

Nuestra misión en esta vida es dar fruto, sino para qué nos plantó aquí el Señor? La cuaresma nos invita a dejar que el Señor pode, abone y riegue nuestra vida y así poder empezar a dar buenos y mejores frutos. No solo para nosotros mismos, sino sobretodo para su pueblo santo.
Cuando vemos de nuevo con dolor la tragedia humana en el terremoto de Chile, no pensemos como los discípulos del Evangelio que solo a los malos le pasan cosas así, o que somos buenos y por eso no nos está pasando a nosotros. Entendamos que la vida humana es muy frágil lo mismo que la naturaleza y en cualquier momento se nos complica. Confiemos en la misericordia infinita que nos abandona a pesar de nuestros pecados y está siempre dispuesto a salvarnos.
Con el cariño de siempre.
P. Daniel Vargas.
Cuando vemos de nuevo con dolor la tragedia humana en el terremoto de Chile, no pensemos como los discípulos del Evangelio que solo a los malos le pasan cosas así, o que somos buenos y por eso no nos está pasando a nosotros. Entendamos que la vida humana es muy frágil lo mismo que la naturaleza y en cualquier momento se nos complica. Confiemos en la misericordia infinita que nos abandona a pesar de nuestros pecados y está siempre dispuesto a salvarnos.
Con el cariño de siempre.
P. Daniel Vargas.
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