15 octubre 2009

Servir a la misión de Cristo

Este fin de semana anterior, Dios me concedió la gracia de poder visitar Francia y fue particularmente significativo estar en Ars, un pequeño pueblo donde San Juan María Vianney realizó su ministerio sacerdotal. Precisamente llega a la santidad desde el humilde y sencillo servicio, lo que entronca perfectamente con la temática de la Palabra en este domingo 18 de octubre, en que también la Iglesia celebra la Jornada Mundial por la Evangelización de los Pueblos. La figura del Santo Cura de Ars, representado en la foto, que muestra una estatua llamada el encuentro, pues narra cuando llegaba a Ars y le pregunta a un niño: ¿cuál es el camino a la Iglesia? y el niño le contesta, que si no sabe donde está la Iglesia como va a saber el camino al cielo. Esto toca el corazón del Cura y le anima mucho más a entregarse al servicio humilde, como cura de pueblo lo que le llevará a su santidad y a la conversión de todo ese pueblo.
Y es que si hablamos de la evangelización de los pueblos, nos referimos al anuncio implícito y explícito que el cristiano debe realizar como algo inherente a su vocación de bautizado, o sea que si somos creyentes hemos de ser misioneros. Es lo que la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano nos ha recordado, al decirnos: Iglesia tu vida es misión.

¿Cómo puedo ser misionero en la celebración de esta jornada?
-Orarando: por la misión cristiana. Para que todos los cristianos vivamos la misión "ad intra" y "ad gentes" o sea cada uno en su vida cotidiana y en los espacios que nos movemos, pero también y muy especialmente en los lugares donde todavía no conocen a Cristo y su Evangelio. Por lo que hemos de orar para que el Señor suscite muchas vocaciones a la vida misionera en el estado consagrado o como laicos comprometidos con la entrega valiente y generosa de la misión. Nuestra oración además ha de pedir la perceverancia, salud y fortaleza para los misioneros que ya ejercen su labor y porque la semilla caiga en un terreno fértil, por parte de los corazones que lo reciben.
-Colaborando: con nuestra ayuda económica, para que los recursos permitan el desarrollo de la evangelización que no solo es el sostenimiento de los misioneros, sino también la proyección social que el campo de la salud, educación o asistencialismo que implica la misión.
-Ser nosotros misioneros: Con nuestro diario vivir, anunciar a Cristo con nuestra boca de manera explícita, sin miedo, ni vergüenza pues muchos necesitan que se les anuncie o recuerde quien es su Señor y cuanto les ama. Y también de una manera implícita en nuestro modo de vivir. Pues según nos vean convivir en familia, estudiar, trabajar, compartir con los demás, disfrutar de la vida, allí estamos haciendo misión.

Pero cabe preguntarnos: ¿Cómo es el Cristo al que debemos anunciar? ¿Cómo nos pide que hagamos esa misión?
Veámoslo desde la Palabra de este domingo XXIX del tiempo ordinario.
Jesús es Dios y Señor, que se hizo hombre por nosotros, asumiendo nuestra humana naturaleza (Hb 4,14-16), ha probado nuestras debilidades menos en el pecado, y como Sumo Sacerdote, ha abierto el cielo, para darnos la gracia que nos auxilia, para expiar nuestros pecados y justificarnos ante el Padre. (Is 53,10-11) Es entonces un Dios cercano, que por amor se ha apiadado de nosotros, asumiendo nuestra pobreza, se ha acercado al hombre, para acercar el hombre a Dios.
En su caminar con los apóstoles, les anuncia el Reino de Dios y partiendo de su mismo ejemplo, se hace servidor, (les lavará los pies, tomará el cáliz del sacrificio, será bautizado en sangre, dará su vida en rescate por todos) para que sus seguidores también nos hagamos servidores los unos de los otros. (Mc 10,35-45)

Hace Jesús una comparación con los que gobiernan los pueblos, destacando sus tiranías, pues no lo hacen por servir. Podríamos ver algunos modelos hoy también: ¿Quién querrá más servir en Honduras Zelaya o Micheleti? Cuando se ven tan cerrados al orgullo y a la ambición del poder, se entiende que el servicio queda muchas veces fuera de esos foros. Ojalá que a todos a los que aspiran a la presidencia, a una diputación o a la función municipal en nuestro país los mueva y anime sólo el deseo de servicio. Ojalá también que los precedentes judiciales que se están dando ponga las barbas en remojo a tantos que buscan estos puestos para su beneficio personal y enriquecimiento ilícito.

Cuando no buscamos el servicio sino el privilegio, no solo no agradamos a Dios, sino que se generan también intrigas, celos, resentimientos, disputas. Así lo vimos en el texto de Marcos, ante la petición de privilegio que buscaban Santiago y Juan, los otros discípulos, se indignaron, no talvés por la petición atrevida, sino quizás porque se les fueron arriba como decimos. Esto es algo que será común ver en las campañas políticas, pues hoy se acostumbra más desacreditar al contrincante y hacerlo ver como el malo, que plantear mis ideas para demostrar que soy una buena opción y más aun decirlo con autoridad o sea sustentado en el propio ejemplo.
Esforcémonos por ser grandes o primeros desde la lógica cristiana, o sea haciéndonos servidores, esclavos de los demás. Si así lo hacemos solo nuestro actuar, aun sin mencionar palabra ya realizaría la misión que Cristo nos confía. Esto me hace recordar la enseñanza de San Francisco de Asís a sus frailes: "Vayan y anuncien la Buena Noticia, sólo si es necesario usen las palabras".

Quisiera terminar la reflexión contándoles que este sábado 17 de octubre estaremos en Madrid participando en la gran marcha por la vida, oremos para que la conciencia de los políticos de este país y del mundo respeten y revaloricen este valor sagrado y no se aprueben las leyes asesinas que favorecen el aborto.
También les cuento, que para gloria de Dios, ya mi sobrino Marko Joel está en su casa, pues ya fue dado de alta del hospital. Gracias por su oración.
Por último les comparto algunas fotos del lindo viaje que tuvimos a Ars en Francia.

Con el cariño de siempre.
P. Daniel.


En este altar yace y se venera incorrupto el cuerpo del Santo Cura de Ars.















En este antiguo confesionario dedicaba San Juan María Vianney 16 horas al día a administrar el sacramento de la confesión.

















En este altar celebraba la Eucaristía, este santo, patrono del clero diocesano. Que su modelo de santidad en el servicio sacerdotal, nos anime a todos los sacerdotes a servir mejor a los demás.

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