Permitanme que les presente a la familia Vargas Picado, conformada por mi hermano Jimmy, su esposa Yajaira, la princesa Ariana y en ese momento el pequeño Marco Joel estaba todavía en la pancita de su mami. Ya nació el pasado 25 de setiembre y le pedimos a Dios para que se recupere de algunos problemitas con los que nació, confiamos en el Señor que para su honra y su gloria así será.
Precisamente el vivir con mi familia, la semana anterior la operación de María Paula la otra sobrina, y esta semana la angustia por el pequeño, me hacía pensar en lo impotente que me sentía por estar lejos de ellos, pero a la vez reflexionaba en ese valor de la familia, que estén sus miembros donde estén, los une la fe en Dios y el amor entre ellos.
Precisamente la Palabra de Dios de este domingo 4 de octubre, que por cierto aquí en la Diócesis de Pamplona coincide con un encuentro anual que hace el arzobispo con las familias, nos plantea la riqueza y el valor de la familia, algo siempre actual para el hombre y la sociedad.
El relato de Génesis 2,18-24 nos muestra precisamente no solo el relato de la creación del hombre sino como desde el principio, la voluntad de Dios lo capacita para vivir en compañía, pues no está bien que esté solo. Por eso la creación de la mujer no viene a establecer ninguna superioridad jerárquica de dominio, como pensó el machismo trasnochado, ni tampoco sucede de manera chistosa como dice el feminismo: "es que echando a perder se aprende".
El dominio lo ejerce el hombre sobre la creación, los animales, pero en el caso de la mujer lo que encuentra es un complemento para la mutua realización.
El género literario del Génesis recurre a la expresión "misma carne y el mismo hueso" para explicar que ambos tienen la misma dignidad, pues son imagen y semejanza de Dios y por ende merecen el mismo respeto y valoración, entre ellos y de parte de toda la sociedad. (Un punto valioso a analizar ante las propuestas políticas de las nuevas elecciones y que al respecto iluminan nuestros obispos en su exhortación pastoral: "CAMINOS HACIA UNA AUTENTICA DEMOCRACIA".)
Si bien es cierto la forma de unión entre el hombre y la mujer desde el principio es la consagrada por el amor de Dios para dotarlos de su bendición. Hoy en nuestra sociedad se asumen otras formas variadas, mas fundamentadas en la ley humana o en la voluntad humana, tal vez buscando más la posibilidad de no asumir los criterios de indisolubilidad y entrega total del uno por el otro.
Es por eso que desde el principio Dios pone en la vocación matrimonial, dos elementos importantes:
-Entregarse por completo y sin reservas: "por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer."
-La unión de los esposos será algo tan sublime y sacramental que serán "una sola carne".
Esta unidad e indisolubilidad del matrimonio es la que Jesús reafirma (Mc 10,2-16) cuando le plantea la posibilidad del divorcio, creado en la sociedad hebrea por la terquedad humana, más aun por una idea muy machista donde el hombre tenía esa posibilidad de divorciar a su mujer por varias causas como la impureza o la infertilidad. Por eso Jesús hace inmediatamente referencia a la voluntad divina inicial, plasmada tal como lo vimos en el Fénesis. Y aclara Jesús que lo que Dios une no debe ser separado por el hombre. Ante esto nos interroga la dura realidad social del alto índice de divorcios, ¿porqué tantos matrimonios acaban hoy en divorcios? Para algunos tal vez una precipitada y desesperada salida, para otros la liberación de un suplicio, o para otros la justificación perfecta y la luz verde para una nueva opción.
Me atrevería a plantear algunas posibles razones que llevan a muchas personas a esto:
-Se asume el matrimonio sin la madurez, la sinceridad, transparencia requerida.
-No se valora el sacramento tal y como Dios lo plantea.
-El amor es solo una aventura pasional y romántica y no dan paso a la entrega verdadera y generosa.
Sin duda son muchas las esperanzas que se rompen, los sueños que se frustran, las ilusiones que se truncan en muchos corazones, que iniciaron juntos un mismo sendero.
Se podrán juzgar igual todos los divorcios? Se tendría que condenar a todos como tantas veces se hizo en el pasado?
Tengo claro que cada historia es diferente y cada caso habría que verlo por separado, y que Dios el único juez ve el corazón antes que las apariencias. Sin duda hay muchos casos donde ante graves riesgos de la integridad y dignidad de la persona es la vía civil que tienen. Pero hay una norma común que marca con el adulterio esa ruptura y que sucumbe ante una eventual nueva unión. Pues el sacramento no lo formaban los anillos, o el acta civil, ni la ceremonia, sino las dos personas que estén donde estén, se hablen o no, serán siempre el sacramento. Y si otra persona se involucra con alguno adultera esa unión.
Pero en esta dolorosa historia no solo sufren los dos que desvanecen sus proyectos de vida, sino que casi siempre también sufren los hijos, pues tengan la edad que tengan ellos quisieran siempre a sus padres juntos. Especialmente si estos son pequeños, aquí podríamos traer a colación al final de este Evangelio: "Dejad que los niños se acerquen a mi, no se lo impidáis". Lamentablemente el divorcio de muchos padres es para los algunos hijos el alejamiento de Dios, o por lo menos el crear un resentimiento con él. Pues no pueden comprender porque si Dios les dio unos papás ahora los separa, o si es tan poderoso y le han pedido tanto que los una, no hace nada por evitarlo. Discernir entre la voluntad de Dios y la voluntad o razones humanas no es fácil para muchos niños. Menos cuando se nos ocurre por ahí decir que eso es lo que Dios quiso.
Quizás para muchas parejas esa historia ya se escribió y bueno ahora no queda más que reempezar de nuevo, aprender de los errores y tratar de vivir de la mejor manera. Y si ya formaron una nueva familia, sino se puede vivir sacramentalmente por lo menos formar un hogar lo más humano y cristiano posible.
Si se vive la familia, aun con sus crisis, debilidades y riesgos, luchemos por no llegar a esos extremos o desiciones equivocadas, busquemos a la fuente misma que los llevó a ese amor primero, invoquemos a María para que como en Canaá nos alcance de Jesús nuevo vino del amor verdadero. Entreguemos al Señor los problemas y el actuará en todos los corazones cansados, heridos o desubicados.
Termino esta reflexión alabando a Dios por lo que hace en nuestras vidas y especialmente en mi familia, pues me ha comunicado mi hermano Henry que a Paulita ya le dieron de alta por su operación de glándulas y Marco Joel ha asimilado bien la leche, después de la operación que le unió el esófago a la traquea y al estómago. Bendito sea Dios por tantas bondades.
Pues esta es la otra rama de la familia, los Vargas Solera: mi hermano Henry, su esposa Dinia y mis hermosos sobrinos la princesa María Paula y el chumeco lindo Allan Alberto.
Bueno como ven la familia crece y ya en la casa solo quedamos de la vieja cepa solo doña Blanca y yo (bueno cuando ando por ahí, jajaja), pues don Beto ya goza de la morada celestial.

Bueno esta es la familia que Dios me ha dado, donde no faltan problemas como en todas, pero confiando en Dios seguimos adelante. De seguro el Señor hará lo mismo en la suya.
"BENDECID OH SEÑOR LAS FAMILIAS AMEN, BENDECID OH SEÑOR LA MÍA TAMBIÉN".
CON EL CARIÑO DE SIEMPRE.
P. Daniel
Precisamente el vivir con mi familia, la semana anterior la operación de María Paula la otra sobrina, y esta semana la angustia por el pequeño, me hacía pensar en lo impotente que me sentía por estar lejos de ellos, pero a la vez reflexionaba en ese valor de la familia, que estén sus miembros donde estén, los une la fe en Dios y el amor entre ellos.
Precisamente la Palabra de Dios de este domingo 4 de octubre, que por cierto aquí en la Diócesis de Pamplona coincide con un encuentro anual que hace el arzobispo con las familias, nos plantea la riqueza y el valor de la familia, algo siempre actual para el hombre y la sociedad.
El relato de Génesis 2,18-24 nos muestra precisamente no solo el relato de la creación del hombre sino como desde el principio, la voluntad de Dios lo capacita para vivir en compañía, pues no está bien que esté solo. Por eso la creación de la mujer no viene a establecer ninguna superioridad jerárquica de dominio, como pensó el machismo trasnochado, ni tampoco sucede de manera chistosa como dice el feminismo: "es que echando a perder se aprende".
El dominio lo ejerce el hombre sobre la creación, los animales, pero en el caso de la mujer lo que encuentra es un complemento para la mutua realización.
El género literario del Génesis recurre a la expresión "misma carne y el mismo hueso" para explicar que ambos tienen la misma dignidad, pues son imagen y semejanza de Dios y por ende merecen el mismo respeto y valoración, entre ellos y de parte de toda la sociedad. (Un punto valioso a analizar ante las propuestas políticas de las nuevas elecciones y que al respecto iluminan nuestros obispos en su exhortación pastoral: "CAMINOS HACIA UNA AUTENTICA DEMOCRACIA".)
Si bien es cierto la forma de unión entre el hombre y la mujer desde el principio es la consagrada por el amor de Dios para dotarlos de su bendición. Hoy en nuestra sociedad se asumen otras formas variadas, mas fundamentadas en la ley humana o en la voluntad humana, tal vez buscando más la posibilidad de no asumir los criterios de indisolubilidad y entrega total del uno por el otro.
Es por eso que desde el principio Dios pone en la vocación matrimonial, dos elementos importantes:
-Entregarse por completo y sin reservas: "por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer."
-La unión de los esposos será algo tan sublime y sacramental que serán "una sola carne".
Esta unidad e indisolubilidad del matrimonio es la que Jesús reafirma (Mc 10,2-16) cuando le plantea la posibilidad del divorcio, creado en la sociedad hebrea por la terquedad humana, más aun por una idea muy machista donde el hombre tenía esa posibilidad de divorciar a su mujer por varias causas como la impureza o la infertilidad. Por eso Jesús hace inmediatamente referencia a la voluntad divina inicial, plasmada tal como lo vimos en el Fénesis. Y aclara Jesús que lo que Dios une no debe ser separado por el hombre. Ante esto nos interroga la dura realidad social del alto índice de divorcios, ¿porqué tantos matrimonios acaban hoy en divorcios? Para algunos tal vez una precipitada y desesperada salida, para otros la liberación de un suplicio, o para otros la justificación perfecta y la luz verde para una nueva opción.
Me atrevería a plantear algunas posibles razones que llevan a muchas personas a esto:
-Se asume el matrimonio sin la madurez, la sinceridad, transparencia requerida.
-No se valora el sacramento tal y como Dios lo plantea.
-El amor es solo una aventura pasional y romántica y no dan paso a la entrega verdadera y generosa.
Sin duda son muchas las esperanzas que se rompen, los sueños que se frustran, las ilusiones que se truncan en muchos corazones, que iniciaron juntos un mismo sendero.
Se podrán juzgar igual todos los divorcios? Se tendría que condenar a todos como tantas veces se hizo en el pasado?
Tengo claro que cada historia es diferente y cada caso habría que verlo por separado, y que Dios el único juez ve el corazón antes que las apariencias. Sin duda hay muchos casos donde ante graves riesgos de la integridad y dignidad de la persona es la vía civil que tienen. Pero hay una norma común que marca con el adulterio esa ruptura y que sucumbe ante una eventual nueva unión. Pues el sacramento no lo formaban los anillos, o el acta civil, ni la ceremonia, sino las dos personas que estén donde estén, se hablen o no, serán siempre el sacramento. Y si otra persona se involucra con alguno adultera esa unión.
Pero en esta dolorosa historia no solo sufren los dos que desvanecen sus proyectos de vida, sino que casi siempre también sufren los hijos, pues tengan la edad que tengan ellos quisieran siempre a sus padres juntos. Especialmente si estos son pequeños, aquí podríamos traer a colación al final de este Evangelio: "Dejad que los niños se acerquen a mi, no se lo impidáis". Lamentablemente el divorcio de muchos padres es para los algunos hijos el alejamiento de Dios, o por lo menos el crear un resentimiento con él. Pues no pueden comprender porque si Dios les dio unos papás ahora los separa, o si es tan poderoso y le han pedido tanto que los una, no hace nada por evitarlo. Discernir entre la voluntad de Dios y la voluntad o razones humanas no es fácil para muchos niños. Menos cuando se nos ocurre por ahí decir que eso es lo que Dios quiso.
Quizás para muchas parejas esa historia ya se escribió y bueno ahora no queda más que reempezar de nuevo, aprender de los errores y tratar de vivir de la mejor manera. Y si ya formaron una nueva familia, sino se puede vivir sacramentalmente por lo menos formar un hogar lo más humano y cristiano posible.
Si se vive la familia, aun con sus crisis, debilidades y riesgos, luchemos por no llegar a esos extremos o desiciones equivocadas, busquemos a la fuente misma que los llevó a ese amor primero, invoquemos a María para que como en Canaá nos alcance de Jesús nuevo vino del amor verdadero. Entreguemos al Señor los problemas y el actuará en todos los corazones cansados, heridos o desubicados.
Termino esta reflexión alabando a Dios por lo que hace en nuestras vidas y especialmente en mi familia, pues me ha comunicado mi hermano Henry que a Paulita ya le dieron de alta por su operación de glándulas y Marco Joel ha asimilado bien la leche, después de la operación que le unió el esófago a la traquea y al estómago. Bendito sea Dios por tantas bondades.
Pues esta es la otra rama de la familia, los Vargas Solera: mi hermano Henry, su esposa Dinia y mis hermosos sobrinos la princesa María Paula y el chumeco lindo Allan Alberto.
Bueno esta es la familia que Dios me ha dado, donde no faltan problemas como en todas, pero confiando en Dios seguimos adelante. De seguro el Señor hará lo mismo en la suya.
"BENDECID OH SEÑOR LAS FAMILIAS AMEN, BENDECID OH SEÑOR LA MÍA TAMBIÉN".
CON EL CARIÑO DE SIEMPRE.
P. Daniel
2 comentarios:
Daniel:
Saludos. Espero que su sobrinito se recupere pronto. La familia es una de las grandes bendiciones que Dios no ha dado.
Gracias por escribir cada semana un mensaje, realmente es importante.
Gracias,
Gaby Rodriguez
este es el valor de la familia!!!! lo que tenemos mas valioso en la vida terrena...gracias por este mensaje tan hermoso
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